Era un niño triste, con miedo de crecer. Crecer significaba ir para la guerra, no volver o volver mutilado. Ese pensamiento era un tormento. Aunque pequeño, recuerda, la presencia mas fuerte era soñar con América, que representaba el Paraíso de la Vida.

En la provincia en que vivía el ruido de los aviones, recordaba permanentemente que no había Paz. Cierto día, el ruido de los motores dio lugar al toque alegre de las campanas. En un primer momento se asusto. Súbitamente percibió que el grito de las personas era de Alegría. Corrían para la plaza para conmemorar el reestablecimiento de la Paz. Lloraba sin entender claramente lo que sucedía. Era como si Ángeles estuviesen anunciando la Paz.

Tiempo después, durante el duro pos-guerra, llega en casa un hombre desconocido, sufrido y maltratado. Era su padre que había vuelto vivo.

4 de 6
© Copyright 2003 - Marco da Paz - Todos os direitos reservados
Destaques Galeria de Fotos Newsletter